lunes, 12 de septiembre de 2011

¿Ay, Dalai Lama, México te ama?


Jairo Calixto Albarrán

el Dalai Lama de venir a México a darse unos baños de surrealismo trágico? Traerlo a esta patria mallugada, nomás a exponerlo al espectáculo de un muy grisáceo humor involuntario de los políticos mexicanos, contradice aquello de “Dalai Lama, México te ama”.
O sea, no me imagino qué habrá pensado tan encumbrado personaje al encontrarse, de entrada, con la noticia de que tenía que reunirse en lo oscurito con Jelipillo Calderón,
no fuera a ser que los chinos, que son como jarritos de Tlaquepaque, se enojaran todavía más por la presencia del legendario defensor de las causas por un Tibet libre.
Como si no fuera ya suficientemente enojoso que en China se fabriquen virgencitas de Guadalupe (un día harán versiones del Noroñas, Juanito y Vázquez Mota hechos en Hong Kong), todavía el gobierno mexicano se puso a jugar a las escondidas con el Dalai para que los chinos no armaran una revolución cultural.
Es que ya ni la amuela el monje tibetano, pues se le ocurrió decir que contra la violencia del narco, hay que pensar más profundamente y cambiar la estrategia.
Ya después el lama tuvo que decir ¡Ay, Dalai! cuando escuchó las declaraciones de San Mr. Bean Cordero que se desató, primero, justificando sus aspiraciones al ritmo de “No es afán personal, es por México” (Así, o más megalómano). Y luego afirmó: “¡Es momento de ponerse los pantalones!”. Más allá del vis cómico, pero... ¿por qué hasta ahorita?
Y todavía Javier Lozano, el héroe del proletariado sin cabeza, acotó: “Ernesto Cordero brilla con luz propia”. Que saquen para andar iguales.
Bueno, y no conformes luego sometieron al personaje a la prueba de fuego de ir al SNTE a dialogar con la maestra Gordillo quien, luego de la experiencia espiritual, reiteró que lo suyo, lo suyo, lo suyo es el amor y que, ni modo no se puede acabar la violencia con más violencia. Ahí pintando su raya con Los Pinos.
Pobre Dalai, nomás faltó que lo mandaran a Monterrey para observar cómo el edil Larrazabal se aferra al poder como a un clavo ardiente, dejando a su Jonas Brother con el bisne de los quesos.
Y ya para rematar, el Dalai tuvo que soplarse las bravatas de Salinas contra El Peje, quien luego de aceptarle el reto de un debate se ha quedado cual Godot esperando la respuesta del Chupacabras que está reculando. ¿Será?
Igual y soy muy sospechosista, pero se me ocurre que esto fue una especie de reprimenda contra el Dalai por hablar de la corrupción como un mal terrible en el país donde es el aceite que lubrica las oxidadas maquinarias del sistema. Y, sobre todo, atreverse a regañar a quienes a pesar de ser corruptos, todavía le rezan a Dios.
¡Ay, Dalai!, repite conmigo... Daaaalaaayyy.
www.twitter.com/jairocalixto

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario que sera publicado automaticamente; si este,no fue publicado por favor notificalo a nuestro correo electronico sadimyer@gmail.com