Los romanos decían: Vox populi, vox Dei. El domingo, el pueblo habló por medio de votos y fue una voz tan estentórea que a Ulises Ruiz y Mario Marín no les alcanzaron las trampas ni los atropellos para salirse con la suya; aún en Veracruz, donde dizque no se mueve una hoja sin la voluntad de Fidel Herrera (no en balde se encuentra “en la plenitud del pinche poder”), el resultado permanece incierto y a nivel municipal las pérdidas para el PRI son significativas.
Pero no sólo perdieron los del PRI, el hartazgo con los malos gobernantes llevó a la mayoría de los electores a derrotar también a candidatos del PAN y del PRD. En Aguascalientes, los excesos y la corrupción del gobernador Armando Reynoso Femat alcanzaron niveles de escándalo. En Zacatecas, Amalia, la vieja militante comunista, gobernó con formas caciquiles y nepotismo; ninguno de los dos pudo heredar el poder a sus mandaderos. El voto de castigo y el voto en defensa propia, derrotaron al voto “duro”.
La jornada tiene impactos relevantes, en primer lugar porque logró frenar el momentum del PRI, esa percepción de la inevitabilidad de su regreso a Los Pinos. Tres indicadores parecían anticipar un triunfo contundente del PRI e, incluso, el “carro completo”: 1) los resultados de las elecciones locales y federales anteriores, 2) los hallazgos de algunas encuestas que mostraban que el PRI era el partido con menos rechazo y 3) su probada capacidad para la “mapachería” política.
Pero, además, las coaliciones probaron su eficacia: que es posible juntar “el agua con el aceite” y hacer una mezcla competitiva. Tres saldos, no obstante, resultan inquietantes: 1) la ausencia del pensamiento político; en su lugar, se va imponiendo, cada vez más, un utilitarismo ramplón; 2) el triunfo individual de los candidatos, no de los partidos, que sólo prestaron su franquicia y su aparato electoral —un caso emblemático es la reconversión de Mario López Valdez, que ganó Sinaloa—, y 3) el creciente abuso de algunas encuestadoras convertidas en instrumentos de la “guerra sucia”.
Otros datos igualmente interesantes destacan de esta jornada electoral: contó la inhibición de las formas de operación tradicional del PRI por los observadores, y otro hecho: las elecciones “concurrentes” que afectaron la eficacia de brigadas electorales como la “fuerza mexiquense”, que ya no pudieron desplegarse simultáneamente en tantas entidades.
Más allá de datos comunes que comparten todos los procesos del domingo pasado, hay que interpretar cada elección en su propio contexto y a partir de la interacción de distintas variables, entre ellas: las evaluaciones sobre el desempeño de los gobernadores salientes —algunos impresentables presumían de gran popularidad, que fue desmentida en las urnas—, las disputas en la clase política (caso de Zacatecas), la buena o mala selección de los candidatos (en varios casos, menospreciando trayectorias y militancias, fueron verdaderos “inventos” del gobernador o la gobernadora saliente, en otros casos se trató de dedazos desde el centro del país), el comportamiento de los grupos de poder regional o local (económico, religioso, sindical, etcétera) y la solidez de las estructuras partidistas vis a vis con sus opositoras.
Lo que ocurrió en Oaxaca no es un triunfo menor. Ulises Ruiz fue el operador electoral mimado de Roberto Madrazo y, como gobernador, se reveló muy temprano como un cacique prepotente capaz de usar todos los recursos a su alcance para maicear o intimidar. Ulises jugó con todo y perdió.
Gabino Cué mostró cualidades relevantes que le permitieron sumar al agua y al aceite: supo acercar a Andrés Manuel y a los “duros” de la izquierda en una alianza herética con el PAN, lo que no fue un logro menor.
Puebla es otro caso singular. Ese estado va a ser gobernado por Rafael Moreno Valle, un político joven que mezcla la sólida formación académica con sensibilidad política.
Para Gabino Cué y Rafael Moreno Valle recién empieza lo más difícil: probar que se puede gobernar de manera diferente, con honestidad y eficacia, que saben convocar a un equipo de altas cualidades, que aplicarán la ley a quienes abusaron del poder, que la alternancia política debe abrir la puerta a la transición democrática, que tanta falta hace en esas y otras entidades del país.
Presidente del Grupo Consultor Interdisciplinario |
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