jueves, 30 de septiembre de 2010

Clase política de Jalisco

JORGE ROCHA

La clase política del estado de Jalisco ha mostrado en los últimos días una de sus peores facetas. Primero conocimos que su pretexto de ahorrar en fotocopias, los consejeros del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPCJ) se regalaron 22 iPads a costa del presupuesto de ese organismo, que representan unos 300 mil pesos. A la par se dio a conocer a la opinión pública que Tomás Figueroa Padilla, presidente de este Instituto, recibe un salario mayor al del gobernador, alrededor de 180 mil pesos son depositados a la cuenta de este servidor público. De igual forma, Felipe de Jesús Álvarez Cibrián, presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Jalisco, se aumentó el sueldo. En tres años incrementó su ingreso en 38.20 por ciento, con lo cual pasó de 62 mil a casi 85 mil pesos mensuales netos, en este caso la razón del aumento es que en otras entidades los titulares de las comisiones públicas de derechos humanos reciben salarios que son parecidos a las de los magistrados locales.
Las frivolidades también han estado a la orden del día. Como si se tratara de una visita oficial, tanto las autoridades del municipio de Guadalajara como del Gobierno del Estado, organizaron fastuosas comilonas en honor de la recién elegida Miss Universo. Las crónicas periodísticas retrataron un sinnúmero de banalidades y un despilfarro de recursos totalmente injustificado. En este caso la razón del evento era homenajear a una tapatía destacada. Además este fin de semana se organizó el concierto Jalisco en vivoplayback de acuerdo a las crónicas. La razón para la realización de este espectáculo fue que hay que promover a Jalisco. Me pregunto ¿promover qué?, ¿frente a quiénes?, ¿qué se pretende lograr?, ¿cuál es el costo-beneficio de esta actividad para el ciudadano común? A esto tendríamos que agregar la insensatez de seguir haciendo eventos de esta índole en lugares neurálgicos para el tránsito en la ciudad, cuando tenemos tres estadios de futbol, tres teatros de mucha calidad o incluso plazas públicas que no implican cierres de avenidas. que costó 15 millones de pesos, implicó enormes molestias a todos los vecinos de la zona de la glorieta Minerva y que necesitó la implementación de zonas “VIP” para la clase política de estado. Fuimos testigos de un concierto pasado por agua y donde algunos de los artistas cantaron con
La tercera faceta que está mostrando la clase política local es su gran capacidad de confrontación, su escasa disposición al diálogo y la negociación; y su enorme facilidad para “llevarse entre las patas” a instituciones que son de todas y todos los jaliscienses. El conflicto entre el Ejecutivo estatal y el Grupo Universidad por los recursos que exige esta casa de estudios al gobernador, se ha convertido en una arena de disputa donde poco se habla de la educación superior en Jalisco, sus problemas, sus necesidades y las vinculaciones que tendrían que existir entre las universidades y el sector público y privado. En cualquier sociedad que busque propiciar un desarrollo local y endógeno, es imprescindible la generación de I+D (innovación y desarrollo) que en países como México tiene su asiento en la vinculación sociedad-universidad.
Se ha llevado el conflicto a un escenario en que somos espectadores de un paupérrimo nivel de debate y donde aparece una lógica patrimonialista hacia dos instituciones que nos pertenecen como ciudadanos y contribuyentes de este territorio: el gobierno de Jalisco y la Universidad de Guadalajara. La voz de la sociedad en esta confrontación simplemente no está presente, quizá porque no encuentra argumentos sólidos en ninguna de las partes y no vale la pena opinar en una disputa entre grupos políticos. El derrotero que están tomando estos acontecimientos nos está llevando a un horizonte donde todos perdemos. 
Prácticamente la mayoría de los planteamientos esgrimidos para justificar todas las acciones citadas (incrementos de sueldo, compras, eventos y conflictos) resultan poco convincentes y en algunos casos llegan a lo inverosímil. En el contexto de fondo de estos acontecimientos no hay impulso a proyectos concretos ni debates a profundidad y mas bien denotan de parte de la clase gobernante una profunda insensibilidad política, falta de inteligencia y una evidente necesidad de responder a sus agendas y sus prioridades, que muy pocas veces coinciden con las agendas y prioridades de la mayoría de las personas que habitamos este estado.
Como ciudadanos de Jalisco hemos permitido con nuestra inacción el fortalecimiento de una clase política con estos terribles defectos e indeseables actitudes. Sólo en las elecciones se pueden cobrar las facturas políticas y evaluar a los políticos con reales consecuencias, pero salvo este momento, no hemos desarrollado ni exigido mecanismos que ayuden a controlar estas profundas deficiencias que redundan en consecuencias negativas para todos. Es cierto que el capitalismo necesita de una clase política degradada para su desarrollo y expansión, pero aún en este sistema hay ciertos mínimos que tendrían que salvaguardarse y que parece que las y los políticos jaliscienses ni siquiera son capaces de garantizar. Luego de la experiencia empírica, podríamos concluir que ellos no cambiarán si nosotros no los hacemos cambiar.
jerqmex@hotmail.com

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