martes, 14 de septiembre de 2010

Lady Gaga y los Misteriosos Desaparecedores


Jairo Calixto Albarrán

14 septiembre 2010
jairo.calixto@milenio.com

Cuando Lady Gaga recibió su premio en los Video Music Awards de MTV, causó conmoción entre la tropa que la sigue por tierra y por mar, como si se hubiera ido con otro. Era un modelo confeccionado con carne fresca de la mejor calidad, que le cubría su esculpida musculatura con gracia y garbo; lo mejor era la boina hecha de bistec, que le daba un toque todavía más chic a su atuendo, que elevaba la propuesta con esas botas forradas de cortes argentinos debidamente sazonados con el mejor chimichurri. Por supuesto, saltaron los puristas que la señalaban por enarbolar una imagen hiperviolenta contra los animales, o los entusiastas que leían en esa desmesura una dura crítica a la cosificación de la mujer como carne de cañón de una sociedad materialista-sexista-machista, y para colmo, carnívora.

No sé por qué esto me hace pensar en la asamblea del PRD en la que el chuchismo por ilustrar llegó a la conclusión de que la democracia interna es política ficción y que lo único que necesita el partido es que reine el nepotismo y las tribus afines, por muy antropófagos que sean. Algo que se emparenta con el mayoriteo que le aplicaron los priistas en el Estado de México a cualquier forma de alianza entre partidos, no vaya a ser que a Gelboy Peñanieto se le despeine su copete y la Gaviotica se le ponga rejega. ¿No que no lo pusieron a parir chayotes las alianzas? Un verdadero homenaje al ejercicio de la tolerancia y la inclusión. ¿Qué sigue, que sólo los gobernadores del Edomex tengan derecho a llegar a Los Pinos?


De último momento, como para opacar por enésima vez el apañón a El Grande, hay noticias de que en realidad tienen poco de nuevo sobre el subjefe Diego. Que ha sido abandonado por el gobierno, su familia y sus amigos que tanto lo respetan. Lo más curioso, la foto donde el panista está abrazado a Salinas. ¿Qué querrán decir los Misteriosos Desaparecedores?


Sólo me conforta saber que Calderón, en uno de esos actos de sentido de estadista, ha invitado de manera muy especial a Catémoc Blanco, ese héroe que tanta patria nos ha dado, a la ceremonia sagrada del Bicentenario en el Zócalo. Cosa doblemente justa y necesaria cuando Rafa Márquez fue declarado Gran Mariscal del desfile Bicentenario en Nueva York, puesto que todos sabemos que casi no hay mexicanos de valía en esas tierras, ni intelectuales, artistas, poetas, escritores o luchadores a favor de la comunidad de migrantes.


De veras me extraña que Jelipillo no envíe a Fabiruchis, al Chuletita o a Galilea Montijo a París o Londres a encabezar los festejos ataviados como La Güera Rodríguez.


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