miércoles, 22 de septiembre de 2010

San Lázaro y la manta sagrada


Jairo Calixto Albarrán

22 septiembre 2010
jairo.calixto@milenio.com

Primero lo primero, una enorme dicha que la UNAM cumpla sus primeros 100 años. Mal haría en no ser Puma de corazón: en sus aulas no sólo me dieron una educación republicana, crítica y laica, sino fundamentalmente gratuita. Lástima que el gobierno calderónico celebre la efeméride reduciendo presupuestos a la educación universitaria. Pero así le ha de ir… ¡Cómo no te voy a querer!

Dicho lo cual: gran confusión se desató en Veracruz cuando, en medio de la catástrofe, se dio la noticia de que 400 cocodrilos habían escapado de una reserva ecológica, sobre todo porque ante la escaseces alimentarias, los damnificados habían podido cazar reptiles para saciar el apetito urgente que los operativos oficiales no han sabido saciarles. Grandes leyendas se plasmaron ante tal información, una de las cuales hablaba, sin ningún tinte oficialista ni propagandístico, que casi casi Fidel Herrera se había enfrentado cuerpo a cuerpo a un animal de puntiagudos y afilados dientes para salvaguardar el rinconcito donde hacen su nido las golfas del bar, mientras su gente repartía despensas con sus playeras cuajadas de logotipos priistas del chico Duarte.


Luego la aguafiestas de la Semarnat, que no sabe de política ficción, anunció que los dichosos ovíparos nunca escaparon de su cautiverio y que estaban muy quitados de la pena chapoteando en su zona de confort. O sea, qué falta de patriotismo jarocho.


Yo pensé que cuando hablaban de estampidas cocodrilísticas se referían a los priistas que se plegaron a la ley Gelboy Peñanieto como a una ubre.


Eso sí, llegó más rápido el desmentido del PAN, cuando se comenzó a difundir a través de El Diario de Ciudad Juárez, al que habían chamaqueado con una supuesta declaración en la que Chesarito Nava estaba de acuerdo en negociar con el crimen organizado. O sea, si no puede negociar ni con Patylu, menos con los altos capos.


En ese tenor, es extraño que antes de que se enfriara el cuerpo del joven fotógrafo de El Diario de Juárez, ya el señoritingo Poiré que no Poiret, vocero presidencial, de inmediato buscó establecer el crimen del reportero como un hecho personal, desestimando el tema criminal. Como que le dolió que el periódico hablara de un Estado fallido que exige patriotismo y sacrificio en la narcoguerra, pero no asume sus responsabilidades en lo que a seguridad y combate a la impunidad se refiere.


Están peor que la Femexfut, que en un acto que parece ideado por Serrano Limón, debido a sus tintes moralinos, le aplicó castigo a los seleccionados por organizar aquella orgía en Monterrey. O sea, en vez de sancionarlos de a de veras por jugar del nabo…

jairo.calixto@milenio.com

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