viernes, 12 de noviembre de 2010

El IMSS tuvo un sirenito, justo al año de subrogado

Jairo Calixto Albarrán


12 noviembre 2010
jairo.calixto@milenio.com

Exijo desde esta humilde atalaya que, de la misma manera expedita y sin dilación con la que se tomaron oficinas del IMSS para investigar tráfico de influencias y corrupción en tan benemérito y sanitario instituto, se investigue de manera eficaz el ominoso caso de la estatua de la Sirena costeña ubicada en la costera de Kafkapulco, que fuera descuartizada a la usanza del sicariato en éxtasis, con una sucia delectación de esas que sólo pueden detectarse en una narcofosa.

De la misma manera en que inmediatamismo la contraloría soltó a sus sabuesos para auscultarle las gónadas a los funcionarios involucrados en esas corruptelas, sería importante que se investigue qué cartel o célula de canallas se atrevió a desmembrar a esta pobre criatura marina que tuvo un sirenito justo al año de casada, con la cara de angelito pero cola de pescado, quizá porque fue el único legado que dejó el ex alcalde Felix Salgado Maspedonio.


Y es que así es México, donde todos sabemos que la justicia es de reacción rápida, con reflejos como los de Bush esquivando zapatazos, ajena a cualquier formato burocrático y a los intereses del poder. Por eso es lógico pensar que así como se pretende llegar hasta las últimas consecuencias en el tema del IMSS (por lo pronto ya todos se deslindaron, como dictan los cánones, hasta los que grabaron esos telefonemas), con tuiteo presidencial y toda la cosa, seguramente ya se indaga el incendio de la tienda Coppel de Culiacán. Ahí donde de daban condiciones bastante peores a las que reinaban en la guardería ABC. Los de Coppel por lo menos no se pusieron como Molinar Horcasitas, y admitieron que seis cajeras murieron porque estaban encerradas mientras hacían el inventario —en un homenaje a los protocolos humanitarios de seguridad del inolvidable Lobohombo—, no se fueran a quedar con el cambio en medio del fuego.


Y seguramente, como los de Coppel no tienen fuero religioso al igual que Sandoval Íñiguez y Onésimo Cepeda según la Conferencia del Episcopado —a juzgar por los peces gordos de la política que van a sus pachangas, sí les creo—, sin duda caerán no sólo entre las redes de un poema sino de un operativo estilo La Barbie.


Cómo será de rauda y veloz la justicia mexicana que ya rodaron cabezas y toda la cosa como en cualquier reality show de las televisoras.


A lo mejor el secre de desGobernación está en lo cierto, y lo que vemos como pura tragedia y descomposición es, en realidad, producto de nuestra percepción enajenada y sospechosista.


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