jueves, 11 de noviembre de 2010

IMSSomnes días sospechosistas

Jairo Calixto Albarrán


11 noviembre 2010
jairo.calixto@milenio.com

Lo mejor del nuevo escándalo en el IMSS, que ya parece una sucursal de La hora pico, es que sacudió a la patria. Ahora, después de escuchar las grabaciones clandestinas —hijas directas de la filtración sospechosista que tantos favores nos ha hecho— en las que un oscuro funcionario del instituto encarnó lo que se denomina tráfico de influencias con un representante de la empresa Novartis, de pronto se soltó una especie de curiosa superioridad moral generalizada, porque cosas así no se ven con mucha frecuencia en México.

Es veldá que es muy difícil encontrar en esta patria espacios para la corrupción en el sector público, por eso cuando esto fue revelado de manera tan cruda y sin anestesia, nos sacude. Imaginar a un burócrata siendo maiceado en una licitación, rompe nuestros esquemas y pone en entredicho ese enorme monumento a la decencia y la probidad sobre el que está cimentada la patria que nos legaron los priistas fundadores.


Como yo sí creo en el sistema, tengo la certeza de que todo fue orquestado por los agentes del comunismo internacional, encabezado por Fidel Castro, quien, para vengarse de que los gringos resentidos le hayan inventado un videojuego (Call of duty ) en el que el objetivo es matar al Fidel, seguramente nacido de la imposibilidad, chorromil atentados después, de darle crank a mi comandante, decidió infiltrar a sus agentes en el territorio de Daniel Karam nomás para desprestigiarlo. Sí, no hay duda de que el IMSS, que según su director no sea crea ni se destruye, sólo trastorna a sus derechohabientes, es víctima de quienes desde las ridículas minorías tratan de torpedear sus subrogados logros y el inolvidable legado humanitario de Molinar Horcasitas.


Es por eso que uno no puede sino sentirse protegido cuando ante estos momentos de tensión, cuando el IMSS está en el mero ojo de todos los huracanes por culpa de quienes no saben valorar, de inmediato haya saltado Jelipillo desde Twitter para avisar que ya había ordenado investigar ese bochorno, caiga quien caiga, haiga sido quien haiga sido. Sí, con la misma enjundia con la que se ha prometido llegar hasta las últimas consecuencias en materias del dominio del cártel de la impunidad.


Pero a diferencia de otros casos, aquí el operativo fue inmediato y la contraloría tomó por asalto las oficinas del IMSS, para que no anden malhablando.


¿Qué importa que al final todo acabe siendo más hermético que los misteriosos aparecedores de la renuncia por motivos de salud de La Familia michoacana, que ya no aguanta tantas corruptelas?


¿Qué quieren, rapidez o eficiencia?


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