La izquierda en Jalisco ha vivido su historia siempre en la oposición, primero con grupos concentrados en organizaciones políticas y después en partidos que han mantenido su militancia, pero que no han podido arribar a los espacios de representación más allá de algunas presidencias municipales y diputaciones proporcionales en el Congreso del Estado.
Pensar que la izquierda jalisciense no tiene ninguna oportunidad para gobernar Jalisco merece algunas consideraciones que puedan permitir explicar este fenómeno, porque si bien es cierto existen fundamentos para afirmar que Jalisco es un estado conservador, como lo ejemplifica la zona de Los Altos, también es verdad que las leyes en materia electoral no son del todo equitativas: no persigue de oficio los delitos electorales, la autoridad es no es imparcial y la asignación de recursos es proporcional a los resultados.
Si a lo anterior le sumamos que la izquierda ha cometido errores y no le ha sido posible conformar una fuerza que aglutine y pueda generar el discurso que le corresponde: aquél que sin descalificar proponga alternativas de solución a los múltiples problemas que padece la sociedad, el que proponga las reformas o cambios estructurales en lo referente a los derechos humanos, acceso a la educación, a la alimentación, a la cobertura total de salud y en estos tiempos que garantice la seguridad.
La izquierda debe tener una selección adecuada de sus candidatos, que represente a los sectores sociales prioritarios, que exista un método capaz de lograr la profesionalización de sus cuadros políticos y que esto contribuya al mejoramiento de la calidad de vida de la sociedad.
Ser de izquierda no es únicamente decirlo, es una forma de pensar, de actuar, de discutir: es una convicción.
Decirse de izquierda debe dejar de ser una moda para convertirse en el verdadero eje de cambio que Jalisco necesita.
Aun cuando las encuestas dejan fuera de la contienda para la gubernatura de Jalisco al PRD en el 2012, lo cierto es que en política no está nada definido, la reorganización y restructuración del partido debe de tomarse en serio, se debe aprender de los errores, hay que incluir a las diferentes expresiones y terminar con las luchas internas en el plano mediático para hacerlo dentro de los órganos de dirección. Hay que parar de pelear por lo poquito y ser una verdadera representación en los espacios de gobierno, para lograr lo más importante que es la aplicación de políticas públicas con las que se avance en los grandes temas prioritarios para la ciudadanía.
El verdadero objetivo de la izquierda debe ser llegar al poder para desde ahí marcar la diferencia con programas que impulsen el desarrollo social y no sólo la asistencia social. El desarrollo social es parte fundamental en la construcción de ciudadanía, con ella se logra la participación de las personas de manera responsable, sin clientelismo, para crear las bases de la verdadera democracia y en consecuencia logra el fortalecimiento de las instituciones.
Ante el total agotamiento de los gobiernos conservadores, la izquierda debe aprender a escuchar más y gritar menos; a explicar mejor sus fundamentos, a dejar de depender de personajes que se autonombran los salvadores de la izquierda y construir una base formada e informada; a poner el ejemplo sobre los temas a debate, argumentar mejor y aprender a ganar para dar continuidad a proyectos de largo plazo.
La izquierda en Jalisco debe encontrar sentido, debe modernizarse, debe convertirse en una verdadera opción de cambio para la mejora continua de las condiciones de vida de los ciudadanos, debe entender que todos caben en un verdadero proyecto de izquierda.
Como dijo Porfirio Muñoz Ledo: “la verdadera democracia tiene la posibilidad de consolidarse una vez que gana un tercer partido”, al bipartidismo sólo se le llama alternancia, en Jalisco ni los casi 70 años de PRI ni los 15 de PAN han podido cambiar el sistema político.
En 2009 la mayoría de jaliscienses que salieron a votar decidieron meter reversa, eso debería despertar el asombro de más de alguno, porque hemos sido capaces de minimizar el daño hecho en otras décadas con tal de no seguir con un gobierno de derecha, por eso es que la izquierda tiene una oportunidad de cambiar el sistema y la relación entre gobernantes y gobernados, la cita es en 2012, pero la izquierda tiene que empezar a resolverlo hoy.
Pensar que la izquierda jalisciense no tiene ninguna oportunidad para gobernar Jalisco merece algunas consideraciones que puedan permitir explicar este fenómeno, porque si bien es cierto existen fundamentos para afirmar que Jalisco es un estado conservador, como lo ejemplifica la zona de Los Altos, también es verdad que las leyes en materia electoral no son del todo equitativas: no persigue de oficio los delitos electorales, la autoridad es no es imparcial y la asignación de recursos es proporcional a los resultados.
Si a lo anterior le sumamos que la izquierda ha cometido errores y no le ha sido posible conformar una fuerza que aglutine y pueda generar el discurso que le corresponde: aquél que sin descalificar proponga alternativas de solución a los múltiples problemas que padece la sociedad, el que proponga las reformas o cambios estructurales en lo referente a los derechos humanos, acceso a la educación, a la alimentación, a la cobertura total de salud y en estos tiempos que garantice la seguridad.
La izquierda debe tener una selección adecuada de sus candidatos, que represente a los sectores sociales prioritarios, que exista un método capaz de lograr la profesionalización de sus cuadros políticos y que esto contribuya al mejoramiento de la calidad de vida de la sociedad.
Ser de izquierda no es únicamente decirlo, es una forma de pensar, de actuar, de discutir: es una convicción.
Decirse de izquierda debe dejar de ser una moda para convertirse en el verdadero eje de cambio que Jalisco necesita.
Aun cuando las encuestas dejan fuera de la contienda para la gubernatura de Jalisco al PRD en el 2012, lo cierto es que en política no está nada definido, la reorganización y restructuración del partido debe de tomarse en serio, se debe aprender de los errores, hay que incluir a las diferentes expresiones y terminar con las luchas internas en el plano mediático para hacerlo dentro de los órganos de dirección. Hay que parar de pelear por lo poquito y ser una verdadera representación en los espacios de gobierno, para lograr lo más importante que es la aplicación de políticas públicas con las que se avance en los grandes temas prioritarios para la ciudadanía.
El verdadero objetivo de la izquierda debe ser llegar al poder para desde ahí marcar la diferencia con programas que impulsen el desarrollo social y no sólo la asistencia social. El desarrollo social es parte fundamental en la construcción de ciudadanía, con ella se logra la participación de las personas de manera responsable, sin clientelismo, para crear las bases de la verdadera democracia y en consecuencia logra el fortalecimiento de las instituciones.
Ante el total agotamiento de los gobiernos conservadores, la izquierda debe aprender a escuchar más y gritar menos; a explicar mejor sus fundamentos, a dejar de depender de personajes que se autonombran los salvadores de la izquierda y construir una base formada e informada; a poner el ejemplo sobre los temas a debate, argumentar mejor y aprender a ganar para dar continuidad a proyectos de largo plazo.
La izquierda en Jalisco debe encontrar sentido, debe modernizarse, debe convertirse en una verdadera opción de cambio para la mejora continua de las condiciones de vida de los ciudadanos, debe entender que todos caben en un verdadero proyecto de izquierda.
Como dijo Porfirio Muñoz Ledo: “la verdadera democracia tiene la posibilidad de consolidarse una vez que gana un tercer partido”, al bipartidismo sólo se le llama alternancia, en Jalisco ni los casi 70 años de PRI ni los 15 de PAN han podido cambiar el sistema político.
En 2009 la mayoría de jaliscienses que salieron a votar decidieron meter reversa, eso debería despertar el asombro de más de alguno, porque hemos sido capaces de minimizar el daño hecho en otras décadas con tal de no seguir con un gobierno de derecha, por eso es que la izquierda tiene una oportunidad de cambiar el sistema y la relación entre gobernantes y gobernados, la cita es en 2012, pero la izquierda tiene que empezar a resolverlo hoy.
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