“Aunque no podemos adivinar el tiempo que será, si tenemos, al menos el derecho de imaginar el que queremos que sea”
Eduardo Galeano
Amanda garcia Castillo
La revolución sigue siendo cuenta pendiente. Habrá quien diga que triunfó, coincido mas con quien dice que las Revoluciones no terminan, que son constantes. Hay luchas que pueden ganarse todos los días y no hablo de enfrentamientos armados (amen de los municipios que si los tienen casi a diario) hablo de revoluciones casi domesticas.
Hagamos la revolución en las calles dejando de darle mordidas a los tránsitos, dejando de estacionarnos en áreas reservadas, dejando de tirar basura por las ventanas, dejando de estacionarnos en doble fila, cediendo el paso al peatón.
Hagamos la revolución educativa leyendo la historia de nuestro país para poder subsanar con nuestros hijos los errores de los libros de texto gratuito, ayudándolos a hacerse de un criterio y no conformándonos con que sepan cuanto es cinco por cinco y que jamás entiendan cuanto es nueve por ocho.
Hagamos la revolución cultural incentivando el hábito de la lectura en nuestros hijos y en nosotros. Enseñemos a nuestros hijos que la cultura no es un privilegio de las élites, que la lectura no es un martirio sino un placer. Visitemos los museos gratuitos, las bibliotecas públicas, los teatros al aire libre.
Hagamos la revolución en la sociedad, dejando de señalar y juzgar al que no piensa ni viste ni ama como nosotros.
Hagamos la revolución del planeta respetando a nuestra madre tierra, dejando de imprimir información innecesaria, usando papel reciclado, bañándonos en menos tiempo, usando menos el automóvil.
Hagamos la revolución de la comunicación dejando de comprar el diario que tiene al degollado en la primera plana, apagando el televisor de vez en cuando para cambiarlo por un buen libro, dejando de darle rating a la programación basura de las grandes televisoras que no hacen mas que embrutecernos y sumirnos en el ocio y la ignorancia.
Hagamos la revolución de la equidad señalando al jefe o jefa que acosa a sus empleados, al marido o esposa que golpea a su pareja, al vecino o vecina que maltrata a sus hijos.
Ya de por si este país tiene un pésimo gobierno ocupado en librar guerras absurdas y perdidas, engañando a sus ciudadanos y aumentándose salarios, no contribuyamos con la ignorancia que es la que fortalece esos gobiernos. No digo que ya con eso tendremos el gran cambio que este país necesita, pero al menos no estaremos propiciando que se vaya más al carajo.
Amanda García Castillo
@amandamafalda18
Coolaboración para Atotovive
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