LA NARCOINFANCIA
Amanda García Castillo
La narcoinfancia es ya una realidad. En las problemáticas sociales, los niños suelen llevarse casi siempre la peor parte, y en el caso de nuestro país, no es la excepción. El street figther que solían jugar los niños en una consola de nintendo, hoy ha tomado forma de realidad y ya no lo juegan con un control, sino con un arma de verdad. Hoy nuestros niños salen a las calles a degollar personas tal como lo hacían los personajes de este video juego. De todas las tragedias que pueda estar viviendo este país, esta es una de las más escalofriantes.
El caso de “el ponchis”, niño de 14 años que fue detenido en días pasados, no es único. En el 2008 fue detenido Rosalio Reta, otro niño que trabajaba para el crimen organizado en la ciudad de Monterrey y que empezó a delinquir a los 11 años. En febrero de este año, fue detenida Gloria García Jiménez en Tabasco, una niña de trece años quien dijo que en ese estado existe un campo de entrenamiento donde se les adiestra en el manejo de todo tipo de armas.
La historia de “el ponchis” esta para darle nauseas a cualquiera. Lo drogan desde los 11 años y el niño tiene en su haber criminalístico mutilados y degollados. Historia digna de cualquier película hollywoodense de asesinos en serie.
Y que podíamos esperar, si es el crimen organizado el que está “educando” a nuestros niños. Si ya de por si la cosa esta mal, imaginemos en algunos años, cuando estos niños sean adultos; criminales en potencia educados para matar en campos de entrenamiento, que con toda facilidad manejan armas de alto calibre.
¿Cuál es la medida a seguir? ¿Penas más fuertes a nuestros menores? ¿Procesarlos como adultos? ¿Será esa la solución? Lo dudo mucho. El “ponchis” dice en sus declaraciones que no tiene miedo, que sabe lo que va a pasarle, que lo hacia abajo los efectos de las drogas y que no fue él quien decidió ser parte del crimen organizado, sino que lo “jalaron”, que está arrepentido de matar y que de salir libre se dedicara a irse “por lo derecho”. Si alguien le hubiera dicho al “ponchis” que la pena por sus acciones era de cadena perpetua ¿lo habría dejado de hacer?
Es de imaginarse que un niño que pertenece al crimen organizado debe provenir de condiciones de carencia extremas (no hablo solo de carencias económicas) y que realmente no tenía muchas opciones. Las penas más altas a los menores, no solucionarán el problema de fondo más de lo que podría hacerlo la educación. Los cárteles se están apoderando de la niñez de nuestro país y las consecuencias de eso son mas graves de lo que pudiéramos imaginar. La pregunta es ¿estamos preocupados como sociedad por nuestra niñez? Y más importante ¿están preocupadas las autoridades?
amanda.garcia.castillo@gmail.com
@amandamafalda18
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