Política cero
Jairo Calixto Albarrán
Desde esta humilde columna que tiene algo de cruz y del Pantera, convoco a todos los mexicanos a que nos reunamos en el Ángel de la Independencia para celebrar, como dictan los cánones, que esos zafios y bajos conductores del programa inglés Top Gear, auténtico abismo de porquería e inferioridad televisiva que hace ver a Niurka y a la señorita Laura como si fueran Cristina Pacheco y Denisse Dresser, se han disculpado. Bueno, ellos no de manera particular, porque deben haber estado muy ocupados haciendo más chistes de los estereotipos mexicanos, sino mediante su productor, quien tiene el mismo discurso que los gobiernos federal y estatal para manifestar su indignación por el narcocrimen en turno. Así, de la misma manera que las autoridades tamaulipecas condenaron con fervor el asesinato del encargado de la seguridad en Nuevo Laredo, la producción de Top Gear mandó un comunicado medio balín que de ninguna manera sirve para contener a una nación enchida de rencor que ya está pensando en mandar a la BBC un nutrido contingente de representantes de las ridículas minorías para darles una merecida lección. Eso está mal. Que no seamos capaces como cultura civilizada y nada pedorra de aceptar de buena gana las disculpas de estos hijos de la pérfida Albión, no habla nada bien de nosotros. Tendríamos que aprender de una estudiante mexicana en Londres, Iris de la Torre, quien asqueada de Jeremy Clarkson, Richard Hammond y James May, no se anduvo por las ramas ni mandó cursis notas diplomáticas como Medina Mora, ni amagó con cortar la señal de la BBC al estilo Ay-sí-tú-las-trais del Imer, ni se rasgó las vestiduras como buenas parte de compatriotiza que se azotó aún habiendo chayotes al Jelipillo style por unas tristes mantas, sino que llamó a sus abogados y demandó a la añeja institución mediática por un millón de libras. Y exigió la desaparición de Top Gear como la Tatcher desapareció a los argentinos de las Malvinas.
Ahí sí, paradójicamente, a los británicos les puede llegar su Waterloo. Por supuesto, en el más vil oportunismo, el Gobierno del Distrito Federal anunció que está apenas analizando si recurre a los tribunales porque, a decir del secre de Turismo, Alejandro Rojas, “esto no puede quedar en una simple disculpa”. Supongo que quiere que por lo menos pongan la foto de Marchelo Ebrard en el Peñón de Gibraltar.
Mientras prosperan las demandas, hay que pedirle a Inés Sáinz que con uno de esos atuendos de los que acostumbra en el Super Bowl seduzca a los de Top Gear y luego los acuse de acoso y de que se trataba de trata.
¡Todos al Ángel!
www.twitter.com/jairocalixto
jairo.calixto@milenio.com Ahí sí, paradójicamente, a los británicos les puede llegar su Waterloo. Por supuesto, en el más vil oportunismo, el Gobierno del Distrito Federal anunció que está apenas analizando si recurre a los tribunales porque, a decir del secre de Turismo, Alejandro Rojas, “esto no puede quedar en una simple disculpa”. Supongo que quiere que por lo menos pongan la foto de Marchelo Ebrard en el Peñón de Gibraltar.
Mientras prosperan las demandas, hay que pedirle a Inés Sáinz que con uno de esos atuendos de los que acostumbra en el Super Bowl seduzca a los de Top Gear y luego los acuse de acoso y de que se trataba de trata.
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