Por: José Luis Elias García
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Jóvenes, muchos de ellos, que aún siendo estudiantes aplicados, se dan cuenta de las penurias diarias que sus padres tienen que pasar para alimentarlos, vestirlos, pagar las enormes cuotas, que por concepto de inscripción, costo de colegiaturas, uniformes, transporte, etc., tiene que pagar (cuando Constitucionalmente está consagrado en el Artículo 3º, que la educación en México, debe ser laica y gratuita).
Pero que los corruptos gobiernos, como pago de facturas políticas acordadas bajo la mesa, han destinado multi millonarios recursos económicos propiedad de los mexicanos, para engrosar las cuentas bancarias de la insaciablemente ambiciosa y no menos corrupta, Elba Esther Gordillo, nefasta líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, SNTE.
Esta liderzuela, aunque en mínima parte, ha destinado recursos para la compra y sumisión de los maestros, los otrora apósteles de la educación, otorgándoles dobles plazas, préstamos y otras dádivas, convirtiéndolos es sus amanuenses; quienes ante las amenazas de perder sus trabajos, cumplen con todos los caprichos políticos, como fungir como mapaches electorales, acarreadores de votantes y a saber cuáles otros más, que este engendro les exige. Obligándolos a descuidar su sagrado deber de enseñar, de formar como buenos mexicanos a los alumnos que los padres confían en sus manos. Mexicanos de bien, que el país y sus habitantes tanto requieren.
¿Qué pueden hacer estos niños y jóvenes, cuando en el mejor de los casos, sus padres siguen sosteniéndolos, aunque no trabajen ni estudien, a quienes peyorativamente se les ha dado en llamar “Ninis”?
Más aún, aquellos a los que sus padres les reclaman constantemente que estén como parásitos, consumiendo lo que no ganan y que reducen el consumo alimenticio de sus hermanos menores.
Insisto, para nada es justificable. Pero ante la presión de no ser productivos para satisfacer sus propias necesidades; la presión de los reclamos de sus padres, el ver que algunos de sus amigos o compañeros de escuela, traen vehículos de reciente modelo y sus billeteras llenas por estar delinquiendo o fungiendo como sicarios.
Aún con la conciencia del peligro mortal que esto representa, adoptan la actitud suicida, de, “me vale madre, prefiero vivir poco, pero sin estrecheces y si puedo ayudar a mis padres, mejor, le entro”
¿Sinceramente, en qué medida y con qué justificación valedera para esos niños y jóvenes, podemos reclamarles algo? Ninguna.
Es más. A todos esos padres de familia, que tienen los pantalones suficientes para reclamarles a sus hijos, les pregunto: ¿“Por qué esos pantalonzotes no los emplean para reclamarles enérgicamente a las estúpidas y corruptas autoridades, que se enriquecen robándose los impuestos que pagan ellos como contribuyentes, no los emplean para mejorar la educación y crear los empleos suficientes para que los mexicanos puedan tener una mejor calidad de vida”?
Esos desgraciados aparte de ser “Ninis”, porque ni trabajan, ni producen, ni sirven, además son parásitos de sus “gobernados”
Ciudad Juárez, Chihuahua. Noviembre 16 del 2011.

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