miércoles, 7 de julio de 2010

Estado de los ESTADOS


07/07/2010 - 01:31
Por: Lilia Arellano

“Incluso la paz se puede comprar a un precio muy alto”: Benjamín Franklin

• Feria de traiciones
• Ganadores, sin respaldo popular
• Se ríe FCH del proceso electoral
• 3, 4 y 5 de julio teñidos de sangre
• Abstencionismo: abierto reclamo
• SME demanda “patrón sustituto”



Julio 6, 2010.- En otra de las más claras muestras de cinismo o, tal vez, intentando ser benévolos podemos calificarlo de ignorante, Felipe Calderón declaró en Puebla, en la Entidad en la que presume ganó su partido y el engendro de alianza por él creado, que la jornada electoral del domingo anterior representó un voto por la paz, las instituciones, la democracia y un mensaje claro a la violencia. Nada más falso. Nada más ridículo. Nada más vergonzante. Porque por principio de cuentas habría que informarle que apenas si votaron poco más el 35 por ciento de los enlistados nominalmente, así que ¿cuál o cuales votos por las instituciones y la democracia?

Tal y como se ha venido señalando, ninguna de las fuerzas políticas puede llamarse triunfadora, ni siquiera el PRI ya que en número de votos, con el trueque de 3 por 3 en las Entidades, resulta también perdedor a no ser que de plano se quiten la máscara los tricolores que se enlistaron en la alianza para competir con los abanderados de su “partido mater” y en el 2012 realicen toda la labor a favor del designado candidato a la presidencia. Y es que en la feria de traiciones y volteretas, de manipuleos y fraudes en las organizaciones políticas que nos presentan candidatos, todo puede esperarse o ¿acaso no trabajaron los priístas para hacer ganar al panista que ocupa en el presente una recámara en Los Pinos? Entonces ¿por qué ahora los dizque aliancistas no darían otra voltereta? ¿Los ha caracterizado la lealtad o la disciplina?

Las declaraciones calderonistas tuvieron como escenario la inauguración de una planta automotriz que lleva en su corazón el sello de Carlos Salinas de Gortari: la Volkswagen. Y es la permanencia de esa armadora en el país y el constante crecimiento que registra tiene su origen, en México, en el sexenio de Miguel de la Madrid, justo cuando se aprestaban a cerrar, a trasladarse al extranjero como consecuencia de una larga huelga de trabajadores que les impedía hasta distribuir los automotores que saturaban sus estacionamientos. El entonces titular en Programación y Presupuesto se dio a la tarea de llevar a cabo un plan en el que de un jalón se vendieran todos los vehículos, se llegara a un arreglo laboral adecuado y se salvara a esa planta. Se inventaron los famosos “bonos” y se les entregaron a funcionarios de director hacia arriba con la indicación de que solamente podrían ser cambiados por un auto en las distribuidoras VW.
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