martes, 14 de septiembre de 2010

Bicentenario de mujer

Yolanda Valenzuela (@yovaro)

La libertad está en ser dueños de la propia vida (Platón); Independencia, no es historia es presente   gestándose  diariamente  en batallas personales, antes de salir el sol, cada minuto, cada hora de todos los días, ideología y convicción exigiendo el compromiso firme del no sometimiento bajo ningún concepto, idea ò pretexto en ninguna modalidad,  astutamente disfrazada con finas máscaras mimetizadas en el sabotaje, chantaje  y  obligaciones, olvidando el desinterés, satisfacción  de formar y procrear  núcleos familiares sin  subyugación,  dominación o  poderío  violento.

Tiranas en la  defensa de causas, esclavas de  lucha por  el respeto y  dignidad, guerreras para no someterlo ni comprometerlo con  entidades, sujetos o individuos al acecho para utilizar en la debilidad, confusión, necesidad, falta de carácter ò compromiso firme por desconocimiento e ignorancia  

Permanencia, pertenencia, pertinencia,  con imposición establecer espacios personalísimos infranqueable, delimitar lo  público  y privado, desde el hogar, amistad, escuela, empresa, institución,  subalternos y superiores, siempre hay una manera respetuosa de puntualizar lo que nos disgusta de personas cercanas o lejanas con puentes ò murallas según se requiera para no conceder jamás, gustos, preferencias, decisiones porque el respeto y dignificación es inherente  a la persona sin cuestionamiento.

La dignificación de la mujer no depende de la belleza interior o exterior, tampoco del concepto que le regalen socialmente, las mujeres somos dignas, bellas y reinas como suceso único e irrepetible de nuestra vida, la dignidad proyectada con la suficiencia y autoestima, en todo momento,  lo único que jamás podemos perder, aun, en las situaciones más adversas.
Mujeres valientes de hace doscientos años con espíritu triunfador lucharon  hasta conquistar  los  derechos que disfrutamos desde el nacimiento las mujeres de hoy,  sin sometimientos religiosos que subyugan las libertades, esclavitudes políticas aniquilando el ser, patrones sociales que encadenan.  

Vivimos  en México, quizás no estamos lo bien que nos gustaría pero tampoco tan mal para abandonarlo, soportando humillaciones, desprecios e injusticias como extranjeros, persistimos sometiendo obstáculos existentes desde hace doscientos años hasta el día de hoy,   con diferencia  de escenarios el  uso y tendencia se alteró  sin ser  erradicado, celebrar la historia  obliga renovarnos  para conquistar  sumisiones y carencias presentes, escribir un mañana  que nos recuerde: EL VIVA MEXICO DE TODO LOS DIAS.



El problema con las mentes cerradas,  regularmente  vienen acompañadas de bocas abiertas. K. W.

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