![]() | Jairo Calixto Albarrán |
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21 septiembre 2010 jairo.calixto@milenio.com | |
| En un acto que no puede sino llenarnos de orgullo, por nuestra capacidad para el derroche y renuncia a toda forma de austeridad republicana, tan sobrevalorada en estos días, las celebraciones de la Independencia en Chile apenas costaron tres millones de dólares. Mismos que palidecen ante los 667 millones de pesos que, según la SEP (la imitación de El Canaca para El Coloso del Bicentenario, debió salir baratísima), se invirtieron en México para armar un guateque como dictan los cánones de la mexicana alegría. Sólo los aguafiestas y los cuentachiles critican con rencor la inversión en materia de reventones que tiene 100 por ciento satisfecho al señorito Lujambio. Sobre todo cuando se tienen resueltos los grandes problemas de la nación, incluyendo las contingencias que se atienden con celeridad, como ha ocurrido en Veracruz. Claro que hay rezagos, sobre todo porque a pesar de los denodados esfuerzos de Fidel Herrera, la gente todavía no aprende a respirar bajo el agua, ni a vivir sin casa o comida después de un huracán. Puros detalles técnicos que no opacan el prístino triunfo del Estado nada fallido frente a la naturaleza, que debe formar parte de un compló del Peje para desprestigiar a la presente administración. Imagínense, todavía hay quienes piensan que esa lana se pudo utilizar para atender la inseguridad en Ciudad Juárez, por ejemplo. Ahí donde los sicarios no sólo asesinan impunemente, sino que con el crimen de un joven periodista obligaron a El Diario de Ciudad Juárez a pedirle a los narcos que expliquen qué tanto les molesta de su publicación, para normar criterio. Digo, es muy difícil dialogar con las balas. Sí, que el crimen organizado diga qué tienen los medios que no encuentran en los narcocorridos. A lo mejor no les gustan las páginas de monitos o también les indignan los anuncios pornográficos y todo lo que se trate de trata, y nadie les había preguntado. Como quiera que sea, a quién le puede importar algo tan superficial como la violencia, cuando los propios diputeibols han revelado que los estados no utilizan 80 por ciento de los recursos destinados a seguridad pues, supongo, se les va en puro llorar. Digo, si no van a usar todo ese dinero, los góbers preciosos y petochos tendrían que donarlo a causas buenas, como apoyar a don Luigi Echeverría, quien ha tenido que rematar propiedades para pagarle al voraz abogado que lo salvó de los cargos de genocidio. ¡Que lo salve la señorita Laura! O Lozano & Cordero, quienes ya dijeron que la economía y el empleo están de rechupete, para acallar a los apátridas sospechosistas que están viendo y no ven. www.twitter.com/jairocalixto jairo.calixto@milenio.com | |
martes, 21 de septiembre de 2010
Echeverría, Lujambio y El Canaca en Juárez
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