viernes, 29 de octubre de 2010

EL LOBBY

MAURICIO FERRER

PAN-PRD en Jalisco: Frankenstein político

La alianza que se perpetra para cerrarle el paso al PRI acá en Jalisco hacia 2012 parece más una historia de terror con personajes tipo a Frankenstein o, ya de perdida, Chuckys políticos.
Es incomprensible –pero también pragmática– la mancuerna entre el partido de izquierda y el de derecha, antagonistas por excelencia, sobre todo desde 2006, cuyos comicios causaron gran desilusión en millones de mexicanos.
El 17 de octubre pasado, el gobernador de Jalisco, el panista Emilio González Márquez –autoproclamado el más juarista de los yunquistas–, se manifestó a favor de una alianza entre la mano izquierda y derecha con rumbo a 2010. Ese día, en Puebla (bastión yunqueto por excelencia), al panista dijo que el representante de esa alianza, sería alguien que fuera, al menos, punto de concordancia entre liberales y conservadores, algo fuera de lo común y hasta inexistente históricamente.
En lo que concierne a una ecuación izquierda-derecha, derecha-izquierda suena más a “paso de la muerte” que otra cosa. Es difícil creer que veremos a un candidato que una a aquellos que se han pronunciado a favor de la clase obrera con quienes han beneficiado al sector patronal dejando de lado los derechos laborales; es inconcebible pensar en que veremos a un sujeto que provoque la simpatía de quienes están a favor de la despenalización del aborto con miembros de Provida; y mucho más extraño sería identificar a un ser que gane adeptos entre los movimientos sociales y entre aquellos que se pronuncian por la fuerza del garrote a todo lo que da. Lo único que queda, a la imaginación, es un ser de ultratumba al estilo frankeinsteniano con ojos, brazos, piernas, de aquí, de allá y de más allá.
Eso, en el caso de un candidato a la Presidencia de la República. Lo mismo sucede en Jalisco, donde se cocina –aunque con la sartén por la mano desde las dirigencias nacionales– la alianza PAN-PRD, que pretende que el segundo llegue al poder y el primero, lograr que sus actos de corrupción durante tres sexenios, no salgan a la luz, como pretende hacerlo el PRI si regresa a Casa Jalisco.
El 18 de octubre, un día después de que González Márquez se declaró como el benemérito de los cristeros, La Jornada Jalisco reveló el cabildeo entre el círculo del gobernante –comandado por Herbert Taylor– con el grupo cercano al presidente de Tlajomulco de Zúñiga, Enrique Alfaro Ramírez.
“La verdad es un tema que lo están tratando en México”, según confiaron colaboradores cercanos al edil de Tlajomulco de Zúñiga.
Pero ello tendrá que ver con otro aspecto: el cambio en la dirigencia nacional panista. Uno de los aspirantes a presidir al PAN es el diputado federal, Francisco Ramírez Acuña, quien cuenta con apoyo de panistas como Santiago Creel.
Hace unas semanas, el ex secretario de Gobernación y ex gobernador de Jalisco, se reunió con panistas locales para decirles “de una vez por todas” que vayan dejando de contemplar posibles alianzas, que el candidato por el gobierno de Jalisco, al menos blanquiazul, debe ser de casa. Según narraron, fue un enojo de esos, estilo Ramírez Acuña.
Esto pone de nueva cuenta, el enfrentamiento eterno entre el ala radical y la tradicional de AN en la entidad. Dependiendo de cómo se den los cambios en la dirigencia panista, será el futuro de Alfaro como candidato de la alianza que pretende frenar el avance del PRI tras los comicios de 2009.
“Es probable que haya una alianza y de ser, así, Alfaro ganaría más, por que, supongamos que logre la gubernatura, será más fácil para él repartir el pastel”, comentó un alfarista.
Así las cosas, no acabo de visualizar una alianza PAN-PRD en una entidad a la que Acción Nacional ha exprimido tanto como para dejarla más seca que un desierto. 
La casa paga 
Por cierto. El alcalde de Tlajomulco, Enrique Alfaro Ramírez, comentó el otro día en Facebook que le parecía un “oportunismo político” la ida de diputados federales del PRI a Tenacatita, donde se llevó a cabo una agresión contra legisladores, reporteros y habitantes. Oportuno o no, el hecho en sí, es la violencia de la autoridad que desembocó lesiones físicas en más de uno, como para echarle más sal a la herida. Además, alcalde: ¿no es esa la chamba de los políticos, sacar raja de dónde sea?

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