viernes, 29 de octubre de 2010

La Crisis Política en la Universidad de Guadalajara. XXI.


EN LA ENTRAÑA DEL MONSTRUO CORPORATIVO.


Por José Dolores Mártir.

En reciente conversación con mi estimado amigo Javier Zaragoza, comentaba el hecho de que el corporativismo como sistema de dominio político, es un fenómeno vivido y sufrido por la mayoría, pero desconocido en su esencia, es decir, en sus causas, sus bases, su historia y su contraveneno. Los efectos se hacen sentir de manera concreta pero son aceptados de manera irracional o simplemente soportados sin ofrecer resistencia alguna por debilidad, por oportunismo o por simple molicie de aquellos que creen que en la vida todo es cuestión de suerte, misma que nada tiene que ver con la ideología y los principios. Recuerdo que en una ocasión, mis alumnos de Filosofía III (Etica), me hicieron una calavera, en vísperas de la celebración del día de muertos. Decía:
"Ya se fue nuestro maestro/ Sí, a José Dolores me refiero,/ se lo pescó la muerte/ cuando a clases venía ligero./ Ya no bailará tango,/ ni danzón del occidente;/ Ya no hablará tanto/ y ahora cantará a la muerte./ Sí, lo extrañaremos y siempre lo recordaremos,/ aunque SIN SU FILOSOFIA.../ ¡MUY A GUSTO QUE ESTAREMOS!..

Una vez que me leyeron la composición, me preguntaron con intención pícara: "¿Qué opina, maestro? ¿Qué le pareció?"... Yo les contesté de inmediato: "-No, pues ustedes tienen toda la razón, desde el ángulo de la comodidad. ¡Es que vivir a lo pendejo es a toda madre!"... Todos prorrumpieron en sonora carcajada, culminada con una actitud seria y algo contrita al final. Nadie insistió en preguntar algo más. Y pensar que así vive, inercialmente, la mayoría de la gente que convive con nosotros en el entorno social, en la vida de la comunidad. Y de esa fuente, al parecer inagotable, se nutren los sistemas políticos anti democráticos, las tiranías dictatoriales. A veces hay gente ilustrada que acepta, por cuestión simple de intereses, tales formas bárbaras de convivencia y adornan sus juicios serviles con palabras poéticas, como fue el caso dramático del poeta mexicano que colaboró con el jalisciense dictador Victoriano Huerta (creo que fue Salvador Díaz Mirón) y que escribió, que cuando el beodo militar, asesino de don Francisco I. Madero pasaba, dejaba detrás de sí "un perfume de gloria". Otra de mis experiencias lamentables fue en la Facultad de Derecho de la U. de G., cuando recibía cátedra de moral y ética jurídica de maestros que en su vida personal, pública y privada, eran totalmente lo contrario a lo que pretendían enseñar. En tanto que unos decían que las leyes habían sido hechas para ser violadas, otros eran profesionalmente serios, responsables y ¡hasta buenos maestros!. La falta de conciencia social y de cultura política es la fuente abastecedora de cuadros para el sistema corporativo que ha gobernado a México desde 1946. Su moral es muy concreta: "Roba, o te roban. Si no robas tú, otro lo hará y tú habrás perdido tu oportunidad. El talento se lleva en la cartera. Róbate un pan, como Jean Valjean (protagonista de la novela "Los Miserables" de Víctor Hugo) y te meten a la cárcel. Róbate un ferrocarril lleno de grano del gobierno, y te harán senador. Los vivos viven de los pendejos, El que no tranza, no avanza, etc."... Y lo mismo que en el mundo religioso se habla del bien y del mal como algo ineludible dentro de cuya contradicción cada ser humano usa su libre albedrío para elegir uno u otro, también en el seno de la sociedad existe la lucha de clases, dentro de cuyos intereses cada ser humano elige intereses o simplemente se ve envuelto en ellos, defendiendo los de los explotadores o de los explotados. Con todas estas características y "valores" del corporativismo, no resulta cómodo ni fácil desenvolver nuestra actividad en su interior, máxime si añadimos responsabilidades de dirección en algunos de sus niveles de autoridad. Fuí Coordinadopr de Enseñaza Preparatoria en el área de Humanidades, pero también de facto en el de Ciencias Sociales. Fuí director fundador de la Escuela Preparatoria Nocturna No. 2 para Trabajadores. Por ello fuí miembro del Consejo General Universitario, y miembro del Consejo Técnico de Enseñanza Preparatoria. Fui respetado y temido, porque los líderes universitarios convertidos en jeques, sabían que ninguno de ellos podía ejercer control alguno sobre mi conducta pública. ¿En qué consistía, o en qué residía su sensación de impotencia y al mismo tiempo de temor permanente? En que las posiciones logradas dentro del medio académico y administrativo universitario no se debían al favor de ninguno de los llamados jeques. Mis cargos académicos y administrativos no habían sido concesión de ninguno de ellos, sino voluntad del jefe de todos ellos, luego desaparecido: El Lic. Carlos Ramírez Ladewig. Tal situación especial producía otros efectos no menos incómodos: el no pertenecer o tener militancia concreta en ninguno de los bandos en pugna, una vez estallada la crisis en la Universidad. Otro incómodo efecto más: la conservación de mi actitud crítica sobre ambos bandos en pugna, gracias a la libertad y soberanía ejercida por mi independencia de criterio. Es claro que en una situación así, también implicaba sufrir hostilidades y marginaciones en la actividad académica y en el disfrute de cargos administrativos, dándome a entender los jeques, que debía elegir entre los beneficios de la nómina aunados a la disciplina ciega que exige, o no pasar de simple maestro, por geniales que pudieran ser mis aportaciones académicas. En ese sentido se expresaba Enrique Alfaro, cuando se refería a sus bases magisteriales y administrativas de la Prepa cuatro: "-Son pendejos, pero son leales y trabajadores". Es decir, se privilegiaba la lealtad política por sobre la capacidad intelectual, académica y administrativa. Sobreviví a los ácidos gástricos e intestinales del sistema corporativo universitario, aunque ello implicó presiones y agresiones por los bandos en pugna. Un par de veces fueron testaferros de Raul y de Horacio, a balacear mi casa, cuando era director de la Prepa Nocturna No. 2 Para Trabajadores. Cuando fui nombrado Asesor de Rectoría durante la administración de Enrique Alfaro, jamás recibí nombramiento por escrito, ni supe cuántos cheques a mi nombre, no cobrados por mí, fueron aprovechados por el mismo Alfaro o alguno de sus allegados, porque, luego de que ya no me recibió como Rector para recibir mis aportaciones como Asesor, a los noventa días abandoné el cargo, mostrando con ello que no estaba bajo su control político. Cuando fui adscrito a la Prepa Cuatro, una vez que recibí mi nombramiento como Profesor e Investigador Titular "B", algunos recibos, reclamando la diferencia salarial al cambiar de categoría, el entonces Delegado de la Prepa 4, Edmundo Vázquez Durán, "los perdió" ( o los cobró), pues quién sabe que haya ocurrido con esos papeles. El caso es que NUNCA LLEGUÉ A VER ESE DINERO. El bando político de Raul Padilla López, contuvo la agresión contra mí en la Prepa Nocturna No. 2, en donde los horacianos o alvarianos me dieron de baja con diversos pretextos, después de que el Secretario Francisco Acosta, ebrio, dentro de su oficina me había puesto una pistola en las costillas. Era el decano y ex-director de la Escuela, pero no soportaban que los alumnos me consultaran cosas, cuando entre clase y clase, me sentaba a conversar con los maestros en las bancas del patio, afuera del laboratorio de biología. Raul ordenó como Rector, que me pusieran a disposición de la Oficialía Mayor de la U. de G., y el Dr. Armando Macías Martínez, Secretario Auxiliar de Rectoría, me gestionó un nombramiento de emergencia como Técnico Docente Titular "A", adscrito primero a la Prepa Tres, y luego a la propia Secretaría Auxiliar bajo su mando. Durante cuatro años, la Universidad no me pagó salario como maestro. El sueldo de emergencia lo desquité con creces, tanto en la Prepa Tres, como en la propia Secretaría Auxiliar, a la cual le entregué más de seiscientos artículos sobre asuntos universitarios publicados en la prensa, y relacionados con otros temas que podrían resultar de interés para el Rector. Aún conservo unos trescientos de ellos en mi archivo personal. Dudo que alguno de esos artículos haya sido leído por el Rector, pues estaban manuscritos, porque no me habían dotado de máquina de escribir ni de escritorio. Se trataba de ver si la molicie me conducía al cargo de "aviador", para luego desarmarme moral y políticamente. Ese trabajo lo realizaba porque exigí que así fuera e hice público mi reclamo en la Revista "Diez". Era mi destino como penalidad por no haberme adscrito o afiliado políticamente a cualquiera de los dos bandos en pugna. No podía hacerlo, porque tan corporativo era un bando como el otro. Y lo curioso era que las agresiones que intentaban arrebatarme el pan de mi familia, venían de mis supuestos "ex-compañeros de la izquierda", que habían convertido a la Prepa 2 Nocturna en el último bastión de resistencia contra la Rectoría de Raul. Este decidió por ello cortar por lo sano y desapareció las administraciones de las prepas nocturnas, convirtiéndolas en simples turnos nocturnos de otras preparatorias diurnas, perdiendo estas escuelas su enfoque clasista al servicio de los trabajadores. Pero tal vez por todo esto, y a pesar de mis treinta años de servicio, el sistema corporativo imperante no pudo asimilarme, digerirme y anularme como ente pensante, autónomo y soberano, capaz de asumir sus propias responsabilidades y tomar por ello sus propias decisiones. Y esa calidad libre e independiente era inadmisible para cualquier cabecilla de ese sistema corporativo aún vigente en la Universidad. El sistema corporativo exige una disciplina dogmática, irracional, por ello no nacida de convicción alguna sino de la simple y descarnada conveniencia. Es el sometimiento y renuncia a la condición humana, pues no admite razonamiento, análisis y formulación de conclusiones. Estas capacidades, cuando se dan en la gente del aparato universitario, están limitadas exclusivamente para el ejercicio burocrático, técnico y académico. Porque en el ámbito político o de la grilla, siempre hay un jefe que te dice qué pensar y cómo debes pensarlo, sin réplica alguna, a menos que quieras poner en riesgo tu trabajo, tu lugar de privilegio en la nómina o... tu integridad física. En el sistema corporativo pasan cosas que pueden no gustarte, que pueden estar reñidas con la moral y con la verdad, pero no existen condiciones para comentarlo con libertad, así que solamente puedes manejarlo como rumor, como chisme o como chiste, a condición de que lo hagas en tu casa donde nadie ajeno pueda escucharte. En mi caso, ocurría todo eso, pero a diferencia de los demás, yo sí decía mis observaciones y críticas, eligiendo para ello los momentos más oportunos, que era cuando estaba presente todo el Consejo General Universitario y otras escalas de autoridad. Lo hacía de frente, cara a cara. Por eso, cuando hubo que reubicarme en alguna escuela preparatoria como maestro, fue algo complicado porque todos los directores temían mi capacidad crítica, dado que "yo no le respondía a nadie", y finalmente, cuando me reubicaron en la Prepa Cuatro, la mafia alfarista local consideró especulativamente que yo había negociado con Raul Padilla López mi recirculación académica y como funcionario y que seguramente yo sería el siguiente director. Incluso algunos maestros madrugadores, llevados por tal suposición, me visitaron en mi casa "pidiendo mano" para cuando -como ellos creían-, fuera nombrado director de la escuela. Lo primero que hice fue sacarlos de su error. Cuando el grupo mafioso alfarista se convenció de que yo no era pieza política estratégica de Padilla López, para conquistar el control político de la Prepa Cuatro, entonces pasaron a la hostilidad sistemática... Sí; conocí las entrañas del monstruo corporativo de la U. de G. Resistí, y ahora como jubilado sigo en el combate desde esta trinchera. Hasta mayo de este año, escribía en el diario "El Occidental", pero después de que el señor Mario Vázquez Raña, entrevistó personalmente al espurio presidente Felipe Calderón, no dudé de la variación de la línea editorial del periódico, como finalmente resultó así. Al salir el director Lic. Rodolfo González Reyes, del diario, salí yo también como colaborador. Ahora mi trinchera es este blog "Izquierda y Cultura", en tanto que surge alguna oportunidad de seguir escribiendo en alguna otra revista o periódico
. 18-XI-08.

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