miércoles, 26 de octubre de 2011

“No se exhiba, no se ridiculice, no se raje”


Jairo Calixto Albarrán

Antes de que las autoridades nos presenten otro bonche de criminales involucrados en el incendio del casino Royale (al paso que vamos habrá más culpables de esa tragedia que víctimas de las Torres Gemelas), quiero poner a consideración de la estimada concurrencia la flojera que me dan quienes se sorprendieron al enterarse, en el New York Times, que ¡los gringos nos vigilan!

Como si fuera noticia que en México están infiltradas todas las agencias de seguridad yanquis (además del coronel Sanders y Ronald Mc Donald, también operan la DEA, el FBI, la CIA...), mucho adicto a las teorías de la conspiración puso el grito en el cielo.
O sea, por Dios, como si no estuviera escrito sobre mármol que todo mexicano tiene derecho a ser alambreado por el Secret Service, cuyos agentes se saben mejor el Himno Nacional que Chente Fernández.
De hecho, para que un espía de Obama sea admitido en la nómina tiene que saberse los chistes de Ninel, aprender a vivir cual pachá con 6 mil varos al mes y haber votado por el PRI cuando menos una vez. Y para que sus jefes tengan la certeza de que están suficientemente mimetizados entre la maleza mexicana les hacen examen sobre la bibliografía de Salinas. Sobre todo el nuevo libro, ¿Qué hacer? (que tiene respuestas para toda ocasión, incluso sobre las ventajas y desventajas de que la poligamia Libia se instaure en México), pues tiene la ventaja de contener 800 páginas menos que sus antecesores. Se ve que al autodenominado facilitador social ya lo tienen más ocupado en casa y me lo mandan por el súper, los chescos y con esto del ambiente electoral, a organizar arreglos en lo oscurito.
O sea, de qué se espantan si desde antes de las tribus nahuatlacas ya había orejas del Tío Sam.
Lo que sí es para ponernos los pelos de punta es que el circo Moreira hermanos, los ninis verdes, Don Beltrone y Dorian Gel Peñanieto ya buscan una coalición poligámica con la maestra Gordillo, sacando a pasear los menos elegantes ritos de apareamiento. Aspiran a hacer una vida electorera en común imaginando una orgía perpetua, pero no podrán ponerse de acuerdo ni para decidir con qué suegra pasarán la Navidad. Por mucha connivencia, a la hora de la hora el poco amor lo van a desperdiciar en celos.
Con estas cosas pienso en las palabras que Muñoz Ledo le arrojaba a Emilio Chuayffet cuando se negaba a seguir el debate sobre la revocación de mandato que, por cierto, pone cual ladys de Polanco a los priistas y a sus mascotas del PVEM: “No se exhiba, no se ridiculice, no se raje”.
www.twitter.com/jairocalixto

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario que sera publicado automaticamente; si este,no fue publicado por favor notificalo a nuestro correo electronico sadimyer@gmail.com