viernes, 4 de noviembre de 2011

FETIDEZ

Gladys Martínez Fombona

Desde hace meses se ha venido insistiendo en que “algo huele mal” en la organización de los Juegos Panamericanos recién concluidos entre porras sospechosas al presidente Calderón, el gobernador “olímpico” y hasta el infumable Andrade Garín.

A la opacidad terca de Andrade Garín, un verdadero genio de las finanzas personales, pues desde la “honrada medianía burocrática” se ha construido una majestuosa mansión digna de nuevo potentado, según consta en fotos divulgadas por un semanario nacional, se han sobrepuesto evidencias graves de derroche financiero y ocultamiento indebido de información que debe ser del dominio público.
Pero nada hay oculto y las presiones de la opinión pública, además de la tarea que deben hacer los órganos responsables de transparentar las cuentas, irán dando razón de misterios como el del boletaje, el costo real de los estadios, el monto total de lo ingresado al comité organizador, los flujos de salida de esos ingresos y demás información que todos los jaliscienses y los mexicanos debemos conocer a detalle.
La desfachatez de los organizadores de “la fiesta de la juventud” se acaba de evidenciar cuando un centenar de adolescentes y jovencitas, contratadas como animadoras, han revelado que nada se les cumplió de viáticos, transportación o sueldo acordado. Simplemente las citaron y cual limosna les pagaron en efectivo, sin mediar documentos necesarios para el registro fiscal, como si se tratara de un humilde changarro de barrio.
Pero al mal olor del desfalco a las adolescentes animadoras se agrega por lo pronto la pestilencia de las aguas negras que de manera criminal derramaron los administradores de la Villa Panamericanas a cielo abierto, en la zona de recarga de La Primavera, en el área protegida del bosque, generando un daño gravísimo a los mantos freáticos que alimentan el cauce de Los Colomos.
Fetidez nauseabunda va saliendo en “la cruda” de la fiesta con que se maquilló de “primer mundo” este comportamiento indignante de nuestras autoridades estatales, que se corresponde al de politiquillos de poca monta.
¿Qué dirán los vecinos de las colonias del poniente de la metrópoli, que no es remoto que reciban en sus jacuzzis, albercas y duchas una generosa porción de las aguas negras de la Villa Panamericana?
Probablemente Garín mande llenar su alberca con agua Evian para evitarse un mal trago. Pero las cosas pintan mal y apestan peor conforme van saliendo las malas cuentas de los Panamericanos.
Y como siempre pasa, la corrupción y la impunidad destacan en estos asuntos públicos.
coordinadora del Parlamento de Colonias de la ZMG

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