jueves, 3 de noviembre de 2011

“Pobre Michoacán, tan lejos de Dios…tan cerca de los Calderón Hinojosa”

Jane de la Selva 
2011-11-03
Dos comentarios al calce de la columna que escribió hoy Julio Hernández en La Jornada, y una declaración de la hermana de Felipe Calderón, candidata por la gubernatura de Michoacán, asistida por el ilegítimo, fraudulento y por ende criminal aparato de poder aposentado en Los Pinos, dicen más, que lo que escribió el propio Julio en ella sobre el asesinato ayer del alcalde panista de La Piedad:


“…Sacrificaron a un peón, para salvar a la reina…”

“…Pobre Michoacán tan lejos de Dios y tan cerca de los Calderón Hinojosa…”

Y para rematar, la prueba neurolinguística de que los crímenes de la guerra calderonista, son a la par crímenes electorales, he aquí la declaración en twitter de la propia Cocoa Calderón, a quien se le arrejuntó otro hermano, José Luis, renunciando a su puesto público para apoyarla en su campaña (nos cuenta Julio) acusado de actos de corrupción en su previa chamba al frente del organismo de agua potable y alcantarillado de Morelia, al que dejó en la quiebra:

“El demócrata Ricardo Guzmán murió de un balazo en la nuca. Pero somos cientos de miles los que saldremos a cambiar el gobierno. Él, así lo quería.”

Démonos cuenta señores, quiénes son (además de los que se aferran al negocio de movilizar la fortuna del comercio de drogas, por ser este ilegal) los que delinquen.

El ladrón de cuello blanco Arturo Montiel, colocó en el gobierno del Estado de México al sobrinito, Enrique Peña Nieto, para que le cubriera la espalda. El ratero Humberto Moreira (evidencia y versiones hay suficientes, para relacionarlo con actos criminales) deja de gobernador al hermano                  por la misma causa que Montiel colocó de relevo a Peña Nieto.

Felipe Calderón, corrupto por naturaleza, no sólo lanza también a su hermana con gran ”impulso financiero y estratégico” , sino que se atreve a rasgar el arpa de las frágiles cuerdas de la emoción contenida en el olor a muerte,  para amacizar Michoacán, ya sabemos cómo: “Haiga sido como haiga sido”.

Todo esto es aberrante,  pero que lo permitamos, lo es aún más.

Si mi humilde opinión no contara, habría quizá que preguntarse hoy en pos de desentrañar acciones tan evidentemente criminales a la vista, ¿cuál será la opinión de los Caballeros Templarios? 

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